Es evidente que en un mundo con casi 7.000 millones de personas ávidas de energía y recursos es crucial hallar formas de desplazarse que sean compatibles con el equilibrio del planeta. Hoy en día ya sabemos que la Tierra se encuentra en un proceso de calentamiento paulatino debido al aumento de los gases de efecto invernadero en su atmósfera. Y la principal causa de ese aumento es la quema indiscriminada de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) en los últimos 100 años. Y precisamente uno de los principales usos de esos combustibles han sido los medios de transporte.

Los científicos reunidos en el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC en sus siglas inglesas) de las Naciones Unidas han concluido la necesidad de reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero (principalmente CO2) para evitar que el aumento de la temperatura sea irreversible y se desencadenen fenómenos desastrosos para el actual equilibrio del planeta. Es por ello que surge la necesidad de cambiar la forma en la que nos desplazamos y por tanto de la llamada “movilidad sostenible”.
Son muchos los desarrollos que se están experimentando actualmente en este campo siendo el más llamativo y el de los vehículos. En los últimos años ha comenzado una revolución para reemplazar al tradicional motor de combustión interna a base de gasolina o gasoil por nuevos motores y combustibles. Este cambio será en los próximos años cada vez más rápido y se extenderá a nivel planetario.
Pero la movilidad sostenible no sólo afecta a los vehículos, sino que hay otros aspectos que también son fundamentales, como la forma en la que se diseñan las ciudades de forma que las personas no se vean obligadas a conducir varios kilómetros en su vehículo privado para ir de sus hogares a los centros comerciales, de estos a los de ocio y de los últimos a los polígonos industriales para trabajar. Son muchas las ciudades y pueblos que están replanteándose esta cuestión tratando de hacer ciudades a una escala más humana que retomen el concepto del barrio y faciliten la movilidad dentro de ellas y por tanto la calidad de vida de sus ciudadanos. Esta corriente de repensar las ciudades alcanza una escala mayor a nivel de países y regiones enteras para establecer formas de desplazarse y transportar mercancías de forma más eficiente y menos contaminante.
Finalmente, hay también empresas que están desarrollando planes para estudiar la forma en la que diariamente sus trabajadores llegan a las mismas o prestan sus servicios. Estos planes de empresa no sólo pueden servir para mejorar la cuenta de resultados de las mismas sino también para mejorar la calidad de vida de sus trabajadores dejándoles más tiempo para ellos mismos y mejorando considerablemente la posibilidad de conciliación de la vida laboral y personal.
De esta forma, vemos que el concepto de “Movilidad Sostenible” es más amplio que el mero hecho de la comercialización de vehículos eléctricos y comporta un reposicionamiento completo en la forma en la que nos relacionamos como sociedad. Sin duda en los próximos años veremos, ya sea de forma voluntaria o forzada por los acontecimientos climáticos y la falta de recursos, como cambia la manera de desplazarnos, las razones para hacerlo, el vehículo en el que lo hacemos y el impacto de dicho desplazamiento.