Los Vehículos de Combustible Flexible (FFV) se tratan de vehículos de dos combustibles, fabricados con un motor de combustión interna convencional de cuatro tiempos (Ciclo Otto) que tiene la capacidad de utilizar dos combustibles mezclados en un mismo depósito de combustible.
El tipo de vehículo flexible más común disponible en el mercado mundial es el dotado de un motor que acepta tanto gasolina como etanol, mezclados en cualquier proporción y que quema a ambos en la cámara de combustión al mismo tiempo, para lo cual la inyección de combustible es ajustada automáticamente por sensores electrónicos que detectan la proporción presente en la mezcla de los dos combustibles.
El primer vehículo flex fuel fue un Volkswagen Golf, fabricado en Brasil en 2003 con la ayuda de la empresa Magnetti Marelli.
El sistema flex fuel está siendo adoptado en vehículos híbridos (que operan con un motor dual: eléctrico y de combustión interna), lo que incrementa aún más su habilidad de reducir emisiones de CO2 y otros gases que contaminan el aire.