A continuación presentamos un listado de consejos sobre "Conducción Sostenible" con 20 puntos que debe tener en cuenta el conductor sostenible y que van más allá de la reducción de consumos:
Conducir anticipando: Es fundamental predecir la evolución del tráfico en los siguientes metros de manera que si el mismo se va a detener detengamos el vehículo por la inercia sin necesidad de utilizar bruscamente los frenos. Cuanto más constante sea la velocidad menor será el consumo. Tratar de conducir teniendo en el campo de atención no sólo al coche que nos precede sino 2 o 3 más adelante.
Conducción paulatina: Los frenazos bruscos y los acelerones repentinos suponen un gran aumento del consumo del vehículo al tiempo que hacen el trayecto más incómodo para los pasajeros. Arrancar suavemente y aumentar de velocidad sin revolucionar el vehículo permiten alcanzar la misma velocidad sin penalizar el consumo y las emisiones del vehículo.
Paradas: En paradas de más de 1 minuto es preferible parar el motor. El coche “al ralentí” tiene un alto consumo que, además no sirve de nada.
Velocidad adecuada: La diferencia entre conducir a 100 Km/h y hacerlo a 130 Km/h puede suponer incrementar el consumo del vehículo hasta en un 50%. La velocidad óptima suele estar en torno a los 90-100 Km/h. En la medida de lo posible conducir a esta velocidad optimizará el consumo, hará el viaje más agradable e incrementará la seguridad al volante.
Revoluciones, las justas: En un vehículo diesel se debe conducir entre 1500 y 2000 rpm y en uno gasolina entre 2000 y 2500, hacerlo por encima o por debajo de estos valores supone un incremento del consumo y de las emisiones.
Vehículo aerodinámico: El vehículo al rodar se encuentra con una pantalla de aire que choca con él al menos a la misma velocidad que el coche lleva. Cuanto mejor sea el coeficiente aerodinámico del vehículo menor será la resistencia que el aire ofrezca y, consecuentemente menor será también el consumo. Cualquier elemento que añadamos al coche que perturbe su coeficiente aerodinámico penalizará el consumo y las emisiones. Así, las ventanillas abiertas, las barras en el techo, los cofres porta-objetos u otros elementos han de utilizarse sólo cuando sean necesarios y se retirarán cuando no se utilicen.
Presión de los neumáticos: Rodar con las ruedas con una presión inadecuada, además de suponer un riesgo para la seguridad y un mayor desgaste de los neumáticos, pueden incrementar considerablemente el consumo/emisiones del vehículo. Es necesario revisar con frecuencia la presión de los neumáticos para asegurarnos de que llevan la presión óptima.
Elegir un vehículo adecuado: Es demasiado habitual la imagen de una persona de 75-80 Kg de peso que utiliza para ir a su trabajo en la ciudad un vehículo de 2.500 kg y 300 Cv equipado como para correr un rally. Esto supone un consumo y unas emisiones absolutamente insostenibles e inútiles. Debemos acostumbrarnos a elegir un vehículo de tamaño y prestaciones adecuadas a nuestras necesidades reales tratando de dejar las demostraciones de poderío económico para otras áreas de la vida.
Conducir con marchas largas: Para optimizar el consumo ha de conducirse con marchas largas tratando de cambiar de marcha sin revolucionar el motor (1500 rpm en diesel y 2000 en gasolina). Esto significa, por ejemplo que a partir de 40 Km/h deberíamos meter la 4ª marcha y la 5ª a partir de 50. Nuestro vehículo tiene una aceleración de 0-100 determinada, pero no tenemos que demostrarlo cada vez que arrancamos. Utilizar la primera sólo durante los primeros metros al arrancar y cambiar inmediatamente.
Arranque: No pisar el acelerador al arrancar. Si el coche es de gasolina iniciar la marcha inmediatamente, pero si es diesel es preferible esperar unos momento.
No sobrecargar el coche: Cada 100 Kg de peso más el consumo el coche aumenta un 5%.
Aire acondicionado!: El uso del aire acondicionado puede incrementar hasta en un 20% el consumo. No es necesario tener el climatizador a 18º con una temperatura exterior de 40º. Además de no ser sostenible tampoco es sano. En verano pon el aire a 25º, si fuera estás a 40º el confort será suficiente.
Calefacción: En días fríos, mantener el habitáculo a una temperatura excesiva también incrementa el consumo. 20º es una temperatura suficiente para el interior del vehículo en invierno.
Planificación: Estudie previamente el recorrido que va a hacer de forma que evite perdidas, kilómetros innecesarios y congestiones de tráfico.
Reduzca el ruido: Un coche que circula excesivamente revolucionado incrementa enormemente el ruido. Como ejemplo, un coche a 4000 rpm hace el mismo ruido que 30 a 2000 rpm.
Mejor acompañado: La mayoría de los desplazamientos al puesto de trabajo se hace con un solo ocupante por vehículo. Ponernos de acuerdo con otros compañeros para compartir el coche y los gastos puede suponer ahorros considerables.
La seguridad también es sostenible: el cuidado de las personas forma parte también del concepto de sostenibilidad. No conduzcas si no estás en condiciones para hacerlo (alcohol, sueño, enfermedad, etc). Sujeta correctamente a personas y cosas (asegura la carga, usa los cinturones, asientos para niños, etc).
Al volante sólo el volante: Cuando conduzcas mantente atento a la carretera. No utilices el móvil y si lo haces que sea con un dispositivo manos libres y con conversaciones breves. No manipules el navegador, la radio ni el DVD mientras conduces.
Cuidado con los peatones y las bicicletas: Cuando conduzcas debes tener especial cuidado con los peatones y las bicicletas. Al fin y al cabo ellos se están desplazando sin contaminar. Tú no.
El coche, mejor en casa: Utiliza el coche sólo si lo necesitas, para distancias cortas es mejor y más sano ir andando. Y en ciudad, lo mejor: el transporte público, es mucho más eficiente. Y si necesitas un coche siempre puedes recurrir al car-sharing.
Buen mantenimiento: Es fundamental hacer las revisiones recomendadas por el fabricante y consultar con un taller cuando notemos algún fallo en el coche. Un motor mal regulado consume más y puede producir una costosa avería.